| -¿La factura electrónica es una ventaja o una “carga” para los contribuyentes? -Esto nace como un régimen de fiscalización electrónica, a partir de la necesidad del fisco de controlar la cadena de créditos fiscales. Lo presenta como una herramienta de ventajas para el contribuyente, lo cual no deja de ser cierto. De alguna manera, convirtió su problema en la oportunidad de que los contribuyentes ahorren costos con la despapelización. -Entonces, es una ventaja. -Sí, la factura electrónica se elimina el soporte factura y los libros IVA ventas y compras, que hoy se hacen en papel y se pueden hacer en formato electrónico. La ventaja fundamental para el contribuyente es la velocidad en la que puede comunicar los comprobantes a sus clientes, y en la no necesidad de efectuar la impresión física y el reparto material de los mismos, como hasta ahora. El fisco inició un proceso de de conversión de soporte papel a soporte electrónico, a partir de la Resolución General 1.361, primero con los duplicados y libros pero sin originales. Ahora, se cierra el circuito y permite eliminar toda la cadena de comprobantes, salvo los remitos. -¿Cómo funciona en este sistema el control del fisco? -El mecanismo ahora es el siguiente: el fisco autoriza el facturero (un talonario preimpreso), con CAI, pero sin valores, sin identificación del cliente o la operación. En la factura electrónica se gira a otro esquema que es autorizar cada operación que el contribuyente realiza, en el momento en que se genera la transacción (se puede hacer por lote o individual). -¿Cómo es el proceso? -Cuando el contribuyente tiene el comprobante listo, debe enviar una serie de datos al fisco, este hace un proceso de validación y nos devuelve un código (CAE, código de Autorización Electrónica). Ese código se incorpora al comprobante, que cuenta con una fecha fija de vencimiento (10 días) para ponerlo a disposición del cliente. Entonces, el fisco sabe cuál es el crédito fiscal en el momento en que nace, sabe quién es proveedor y quién el cliente, y también sabe para cada contribuyente qué créditos fiscales puede tomar. El día en que toda la cadena de facturación (facturas A) pase por factura electrónica, el fisco va a poder auditar, sin moverse de su escritorio el cómputo de créditos fiscales. Verdaderamente, aunque el contribuyente en general se siente un poco molesto por esto, los contribuyentes “honestos” no deberían sentirse mal, sino que les va a evitar o morigerar la competencia desleal. Es una herramienta que estos contribuyentes deberían aceptar con beneplácito. -Una vez que esté toda la cadena en esto, ¿se va a poder liquidar el IVA en forma más simple? -En realidad, una declaración jurada proforma no podría ser completa porque los comprobantes que se emitan por controladores fiscales o a mano, no se hacen por factura electrónica. Va a ser un mecanismo híbrido. -¿Cómo usa el fisco la tecnología para controlar? -El administrador federal, en agosto del año pasado, presentó lo que él llamó el plan Matrix. Tiene dos patas: la generalización de factura electrónica para todas las actividades (básicamente las que generan factura A) y los controladores fiscales de segunda generación. Está previsto que, en algún momento, estos tengan conexión con la base de datos de la AFIP para que cada tanto se suban los datos, de modo que la mayoría de los débitos fiscales sean conocidos por el fisco, sin la necesidad de la visita al contribuyente, como es hoy. Esto es una revolución en la manera de fiscalizar, aunque todavía está en pañales porque hay muchísimas excepciones. Por ejemplo, las empresas de servicios públicos, que generan millones de comprobantes, las petroleras, etcétera. Pero, en algún momento se irá limpiando la lista de excepciones y convertirlas a este esquema que, auguramos, va a significar una mejora en la fiscalización por parte del fisco y mayor transparencia verdadera. Es una herramienta para “emparejar la cancha”. Podrán seguir habiendo facturas apócrifas, como hasta ahora, pero va a ser mucho más fácil y rápido detectarlas. -¿Qué excepciones hay? -Hay muchas, pero una de ellas es para las ventas “cara a cara”, o para las ventas de bienes y servicios al consumidor final. El conjunto de operaciones va a tener una partición lógica: por un lado, las facturas A con comprobantes electrónicos, y algunas B, y por el otro, las operaciones a consumidor final, que tendrán controlador fiscal. Además, habrá un pequeño segmento que no va a estar ni en una ni en la otra. Cómo implementarlo en una empresa -¿Qué requerimientos técnicos necesita un contribuyente para implementar la factura electrónica? -Hoy tiene tres posibilidades. Quienes tienen muy poco nivel de comprobantes, muy poca o ninguna estructura administrativa, pero tienen una conexión de Internet que ande bien, pueden trabajar directamente sobre el sitio web de la AFIP y generar las facturas a través de un método que se llama “Comprobantes en línea” o factura en línea. Lo que hace, es dibujar el comprobante. Se pide la autorización en el momento y eso se puede imprimir o enviar por e-mail. En cambio, las empresas que tengan, mínimamente, un poco de estructura o volumen se van a encontrar con que este método parece una máquina de escribir: no tiene tabla de artículos, ni lista de precios, tienen que llenar manualmente todo. No está mal, pero es notoriamente insuficiente para una empresa que tiene volumen. Para estas, el único método aceptable es el denominado Web Service. -¿Cómo es este método? -El sistema del contribuyente interactúa en línea con el servidor de la AFIP y este le devuelve la autorización por el mismo canal, prácticamente en forma instantánea, y los hábitos de facturación del contribuyente no cambian. Esta fue la segunda implementación del régimen de factura electrónica. La primera, fue el método del aplicativo, basado en el Siap. Tiene el severo problema de que hay que realizar una serie de pasos a mano: uno genera un archivo txt, lo importa, lo presenta como declaración jurada, descarga la respuesta por ventanilla electrónica, lo incorpora al sistema, y todo esto es a mano. No es automatizado y tanta intervención manual hace que sea poco ágil. El método web service sólo debe esperar que se solicite el CAE, después se descarga y listo. -¿Y qué necesita hacer la empresa? -Debe hacer algún trabajo de implementación, que ya tienen hecha las principales casas de software del mercado. Si uno quiere un sistema a medida, hay que hacer un desarrollo para ese caso. Pero las empresas grandes, que tienen una aplicación de software de clase mundial, localmente utilizan una solución local, con un desarrollador de software. -¿Esto tiene que hacerse, sí o sí, con un intermediario? -En realidad, se puede hacer en un amplio rango: desde hacerlo solo hasta tener una estructura compleja como comenté. Pero las empresas grandes, muchas veces piden una factura de determinada manera (esto quedó sin legislar) y sugieren a un proveedor de software para que le concentre las facturas electrónicas de sus proveedores o clientes. En otros casos, hay contribuyentes que no quieren hacer un desarrollo a medida y van al mercado a comprar algo que esté hecho. Los intermediarios se ocupan de toda la gestión como un paquete cerrado. Hay dos maneras básicas de comercializarlo: una, adquirir la solución (el software), y la otra, que cada vez tiene más lugar en el mercado, el software as a service (software como servicio o SASS). Esto implica que el productor de software hace una implementación en Internet, la empresa accede a esta implementación a través de un navegador y desde allí hace la gestión y paga por lo que usa, pero no tiene nada instalado en la máquina. Esto permite cambiar de solución y tiene la ventaja que las actualizaciones las hace el proveedor en Internet, y no cada uno en su empresa. Sujetos alcanzados -¿Qué actividades están incluidas? - El primer régimen nació en 2005 y era opcional, como había poca adhesión se decidió establecer un cronograma obligatorio y se van agregando nuevas actividades. La Resolución General 2511 fija el régimen que tenemos vigente de factura electrónica. Tiene una lista de actividades incluidas y las que quedan afuera, opcionales. Es por rubro de actividad y en algún caso por monto (como los profesionales que están incluidos si facturan más de 600 mil pesos al año). Después, se agregaron cinco regímenes especiales como beneficiarios del régimen de incentivo para fabricación de bienes de informática, un régimen de exportadores que se está implementando, entre otros. Se van atacando segmentos pero no hay un criterio uniforme: por monto, por rubro. En la actualidad están, medicina prepaga, seguridad, limpieza, profesionales de determinadas profesiones por más de 600 mil al año desde enero de 2009, publicidad, servicios de informática, empresas constructoras bajo ciertas condiciones, entre otras. En ningún caso incluye ventas a consumidor final. También se están por designar a varios miembros de la Copal (la entidad que agrupa a las empresas más grandes de la alimentación) individualmente a cada contribuyente. En este caso se extiende a los comprobantes A y B. -El régimen permite la adhesión voluntaria ¿es importante este segmento? -No, es una cantidad ínfima. La gente tiene miedo, en general, a los cambios y a lo desconocido. Para los colegas contadores que no están en esto, hace tiempo que les resulta bastante engorroso. La normativa no es fácilmente digerible, tiene una serie de ambigüedades en su redacción. Habría que escribir de nuevo la norma, desambiguarla y sacar lo que sobra. -¿Los profesionales en Ciencias Económicas son los encargados de implementar esto en las empresas? -En realidad, es un tema que cruza a la empresa transversalmente. El primer filtro somos los contadores: si no entendemos de qué se trata, esto queda para más adelante. El segundo punto son los abogados: si se afecta algún procedimiento que tiene que requerir algo, dicen que no. Luego la gente de sistemas. Si es una corporación, esto lo atraviesa de lado a lado, porque la factura no es algo trivial. Si es una empresa chica, generalmente su único apoyo profesional es el contador (no tiene abogado ni sistemas) este termina siendo el factótum, el que se ocupa de resolver el problema. -¿Qué le sugeriría, entonces, a los colegas? -Yo creo que hay que convertir los problemas en oportunidad. Este no es un problema nuestro, el problema de las normas de la AFIP es del contribuyente y nosotros podemos ayudar a nuestros clientes a solucionar el problema. Pero cualquier profesional que soluciona profesionalmente un problema de un cliente tiene que cobrara por ello algo razonable, no regalar el trabajo. Es una oportunidad para prestar un servicio extra, de dar un servicio con valor, que resuelve un problema y no tomarlo como una carga más que tenemos que resolver por un general. - ¿Qué se viene ahora? -El administrador federal anunció en agosto del año pasado que se va a enfatizar en este plan con las dos patas: factura electrónica para todas las actividades y controlador de segunda generación. Eso va a generar una posibilidad de control enorme. Hace un año y medio atrás, el horizonte era tener todo incluido a fines de 2010. Ahora, todavía falta mucho camino por recorrer, pero irá incorporando actividades, de a poco. Ver video aquí. Ver anuncios de Ricardo Echegaray sobre nuevas incorporaciones aquí. Lic. Paula Martínez |